La joya

April 16'th 2014 06:18:58 am

Soy un ladrón, lo admito. Que me condenen si es preciso.

Alevosamente, sabiendo que pertenecía a otro, la tomé, la sustraje de su domicilio mientras él no estaba. Ya la había mirado con deseo antes pero el recato por saberla de otro me impedía tomarla.

Traté de controlarme lo más que pude, pero ¿quién se resiste a lucir consigo una joya tan perfecta y tan brillante?. La lucí conmigo en la calle, y me sentí importante por una vez en la vida, gocé la envidia en los ojos de los paseantes en la plaza y gocé su fulgor deslumbrando desde mi pecho. Mas siempre hubo un fin, siempre la regresé con cuidado a su lugar porque es sabido que alguien como yo no puede lucir una joya; porque simplemente es inaceptable llevar una joya cuando no la mereces, cuando no es tuya, cuando no la has ganado. Incluso la joya repele a quien no la ha de poseer y de alguna forma uno no cuadra con la otra y es evidente que no pertenecen uno al otro.

Cierro los ojos y recuerdo su brillo y sus colores.

Admito que robé, robé para acariciarla, portarla, abrazarla y soñarme con ella para siempre en las mágicas noches que deseé interminables. No la robé en realidad a ella, la tomé prestada. Fue a él a quien robé noches completas en que él no la quiso y la dejó en casa, descuidada y sola; imaginando ser deseada con el delirio que sólo un pobre diablo puede tener por una joya.



Too Cool for Internet Explorer