El beso

October 4'th 2012 10:20:45 pm

Mi cuerpo; un pozo que lentamente se va llenando con tus miradas, con tus gestos, tus risas, palabras y sonrisas; hasta que, finalmente, desborda dando a luz a un beso. El beso nace tan sorpresivamente para mí como para ti. Pronto, comienza a dar sus primeros pasos en la atracción que hay entre nuestros labios. Atracción que él llama hogar.

Como a cualquier padre, me parece que su niñez transcurre en un parpadeo cuando menos lo espero ya está invitando a una amiga, a quien llama caricia. Juntos, deciden salir de casa y explorar el mundo. Comienzan en el familiar jardín de tus mejillas y rápidamente se dirigen hacia el inexplorado territorio de tu cuello.

Es en tu cuello donde descubren que no todo el mundo es como su hogar. Se detienen a apreciar todas las sensaciones que ofrece este nuevo terreno. Sus aromas, sabores y su textura que parece cambiar con cada segundo que pasan ahí.

Algo llama la atención de nuestros exploradores: la majestuosa vista del horizonte, delineado por dos montañas que llamas tus senos. La caricia corre hacia esa imagen, como si su belleza pudiera desaparecer en cualquier instante. En contraste, el beso camina lentamente. Baja por tu cuello. Se desvía hacia tus hombros y con la paciencia de quien no quiere dejar un sólo bello lugar sin explorar, se abre camino hacia la planicie de tu pecho donde lo espera la caricia quien, temerosa, se limita a explorar las faldas de tus senos.

El beso, cegado por todo lo que ha descubierto, no duda y se dirige a la cima, seguido lentamente por la caricia. Al comenzar el ascenso, les parece que las montañas aumentan y disminuyen de tamaño con un ritmo que acelera llevado de la mano por el camino recorrido.

Es en la cima de tus senos donde el beso y la caricia descubren la extensión del mundo que provee tu cuerpo. ¡Tantos lugares tan hermosos qué recorrer! Apenas transcurrieron segundos ahí cuando el acelerado vaivén del terreno cambia abruptamente. El temblor comienza como una pequeña vibración que aumenta y disminuye de intensidad imprevisiblemente. La caricia y el beso se apresuran a bajar para explorar los territorios recién descubiertos cuando llega a mis oídos un susurro apenas perceptible: "Det-tente".

Abruptamente, el beso muere y sin él la caricia se desvanece en poco tiempo.

Fijo mi mirada en tus párpados entreabiertos mientras recuperas tu aliento. Cada uno de tus gestos va llenando el pozo de mi cuerpo y cuando, finalmente, abres tus ojos y me regalas una sonrisa mi pozo vuelve a desbordar en un beso.


Too Cool for Internet Explorer