Rendirse

April 28'th 2014 10:49:45 pm

¿En qué momento te rendiste?, caballero.

¿En qué momento se perdió tu corazón?.

¿Acaso el desdén de tu doncella pudo más que tu noble profesión?.

Tienes tantas cicatrices, tan profundas.

Mil historias de combates qué contar.

Tantas guerras de victorias relativas.

Los tesoros que lograste capturar.

Las fortunas de tus manos, fugitivas, encontraron en los nobles su lugar.

Tu armadura desgastada y herrumbrosa.

Es reflejo decadente del luchar.

Por las causas que, perdidas, se alejaron.

Por la sangre que no habías de derramar.

Preferiste regalarle tus preseas que la espada para guerra renovar.

¿Dónde vas?, derrotado caballero

¿Qué desiertos inclementes cruzarás?

¿Es verdad que ya te has vuelto malo?

¿Es verdad que ya nunca volverás?

Dime sólo en qué momento decidiste irte lejos para ya no regresar...


Y el caballero, sin mirar atrás, dijo:

-En el imperceptible momento en que una flor se transforma en basura.

La lógica más elemental me decía "no la veas". Pero ella dijo "ven".
Apocrifo
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El dolor también es una musa.
Apocrifo
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Mucha tranza y poca esperanza.
Apocrifo
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Dios te ama. Ella te desprecia.
Apocrifo
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La joya

April 16'th 2014 06:18:58 am

Soy un ladrón, lo admito. Que me condenen si es preciso.

Alevosamente, sabiendo que pertenecía a otro, la tomé, la sustraje de su domicilio mientras él no estaba. Ya la había mirado con deseo antes pero el recato por saberla de otro me impedía tomarla.

Traté de controlarme lo más que pude, pero ¿quién se resiste a lucir consigo una joya tan perfecta y tan brillante?. La lucí conmigo en la calle, y me sentí importante por una vez en la vida, gocé la envidia en los ojos de los paseantes en la plaza y gocé su fulgor deslumbrando desde mi pecho. Mas siempre hubo un fin, siempre la regresé con cuidado a su lugar porque es sabido que alguien como yo no puede lucir una joya; porque simplemente es inaceptable llevar una joya cuando no la mereces, cuando no es tuya, cuando no la has ganado. Incluso la joya repele a quien no la ha de poseer y de alguna forma uno no cuadra con la otra y es evidente que no pertenecen uno al otro.

Cierro los ojos y recuerdo su brillo y sus colores.

Admito que robé, robé para acariciarla, portarla, abrazarla y soñarme con ella para siempre en las mágicas noches que deseé interminables. No la robé en realidad a ella, la tomé prestada. Fue a él a quien robé noches completas en que él no la quiso y la dejó en casa, descuidada y sola; imaginando ser deseada con el delirio que sólo un pobre diablo puede tener por una joya.



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