April 21'st 2010 09:43:04 am
Me despierta una incesante alarma, no parece ser mi despertador, abro los ojos y una luz brillante me ciega por un momento. Es la luz del sol de un frío mediodía; todo el cuerpo me duele, supongo que es por haber dormido en esta banca de parque.
Lenta y dolorosamente me siento y llevo mis manos a la cara, percibo un desagradable olor a sangre, estoy cubierto en ella. Por suerte, esta vez parece no ser mía.
La alarma sigue sonando, un poco más lejana, la reconozco como el sonido de una sirena, ¿Ambulancia?, ¿Bomberos?, ¿Policía? No, no es una patrulla de policía, esas las conozco a la perfección; acercándose, alejándose, estáticas a pocos metros de distancia, por dentro.
Decido seguir el sonido, aún cuando cada repetición de éste se siente como un martillo en mi cerebro, busco en mi bolsillo derecho el analgésico que siempre cargo, sorprende a mi tacto un frío metálico... Es una pistola.
Me acerco a la sirena, lentamente, tratando de sobrellevar el dolor, como un insecto es atraído a una luz brillante, no puedo pensar en nada más, no en la pistola que llevo en la mano, no en la sangre seca que cubre mi cuerpo, no en las gruesas y espesas gotas de sudor que resbalan de mi sien. Solamente existe el dolor y el sonido de la sirena, acercándose con cada paso que doy.
Puedo distinguir un grupo de gente al rededor de las brillantes luces rojas de la ambulancia que despide el hipnótico sonido. Me abro paso entre la gente, nadie parece notar mi presencia, la atención de todos está fija en la banqueta: Un niño, de edad no muy distinta a la de mi propio hijo, yace boca abajo, su pijama rota, su carita desfigurada a golpes y un halo de sangre alrededor de su cabeza. Me hace pensar en las imágenes de los mártires de la iglesia.
Cerca del niño un charco de sangre más grande emana de la cabeza de un hombre, vestido de un negro luctuoso y con una pistola en la mano, el morbo me obliga a acercarme más, a buscar su cara, sucia, excepto por el camino que marcó el llanto a través de ésta. Reconozco esa cara: Es la mía.
Otra gota de espeso y grueso sudor resbala de mi sien. Tras siete años de cáncer, es momento de ir al funeral de mi esposa.
June 25'th 2009 05:06:49 pm
No, no estoy interesado en tu oferta, siendo franco tampoco me interesa tu amistad, tu presencia en mi vida y mucho menos lo que hagas con tu persona.
Después de lo que has hecho aún te atreves a preguntar por qué? es increíble como puedes depredar el amor de las personas de la manera que lo haces.
Eres el depredador perfecto, una cara angelical, una sonrisa que toca las fibras nerviosas en lo mas recóndito de mi ser y esa falsa imagen de victima.
Cuando nos conocimos recuerdo bien, tu buscabas alguien a quien amar y yo solo buscaba tu amistad, no comprendía el por que? Esa manera tuya para conmigo, como podías ser tan dulce y dedicada a mi?? y yo caí en tu trampa
iba dulce y lentamente enredándome mas y mas en tu red, lo hice hasta quedar atrapado. Te confieso que morir por tu causa hubiera sido la muerte mas hermosa que alguien jamás haya deseado, cualquier cosa que hubieses necesitado de mi te la di, menos la mas importante mi vida.
Esas pequeñas dosis de veneno que me dabas fueron como una droga para mi, la mas adictiva, yo, era adicto a ti.
Un día desperté acostado en tu red, encaminado a la muerte pero radiante de felicidad y re pensé las cosas, no había motivo para hacerlo, sin embargo lo hice, de un momento a otro me encontré moribundo por tu causa, te acercaste y todo mi cuerpo reacciono esperando su dosis diaria de ti, todo menos la mente, fingí que tomaba la droga, lo mas difícil de todo fue fingir que lo hacía y no hacerlo, aquél día vi con claridad por primera vez en mucho tiempo. Me encontré atrapado y rodeado de los cadáveres de otros que habían estado en mi misma situación de otros a los que también arrastraste a la muerte solo para satisfacer tu hambre de amor y atención. Otros que esperaban amor y desinteresadamente les pagaste con muerte.
Esperé a que te fueras y escapé.
La verdad es que estaba tan débil que no llegue muy lejos, me escondí de ti por algún tiempo, recorriendo el camino de vuelta a mi, cada gota de sudor en mi odisea representó una lagrima, una lagrima que no lloré, cada pensamiento hacia ti representó un paso atrás, si, un paso, que tampoco di. Miré hacia adelante y continué hasta llegar a mi nuevo objetivo, yo.
Te confieso que no fue fácil, hubo noches en las que temblaba de frío, de necesidad de ti, pero me vencí a mi mismo y continué sin mirara atrás.
Para cuando retorne a mi ya era otra persona, algo había cambiado en mi interior, algo que se notaba en mi exterior, la gente lo pudo ver, en tu oscuridad había olvidado aquella sensación del sol en la cara mientras sopla la brisa de la mañana, esa que huele a húmedo y te arranca una sonrisa.
No ha sido fácil la vida sin ti, pero ahora se que puedo vivir y amar de nuevo, cuando te recuerdo invariablemente me pregunto quien será tu nueva victima?? y hasta siento lástima por él, también me doy cuenta de tampoco eres culpable de ser como eres, pero agradezco haber sido mas fuerte todo lo cuanto dolió es un precio bajo a cambio de conservar la vida.
Adios.



