Siete Trompetas

September 20'th 2009 06:29:44 pm

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.


Bajó desde los cielos de colores encendidos, de las formas cambiantes cada segundo y de las mil voces simultáneas del poderoso ídolo.

El humo de su incienso hizo invisibles a los de corazón puro, nadie más que ellos pudo escuchar algo excepto silencio.

*

Sólo en un momento de cordura total, sólo en el momento en que salimos de nosotros mismos y pudimos escuchar el instante ocurriendo; su voz sonora retumbó dentro de nuestras cabezas como un trueno diciendo:

Eres el Dios que veneras y tu realidad pasajera, lo que miras e imaginas definirá tus fronteras. Perteneces al dominio de lo eterno pero te subyugas a la vejez de tus urgencias. El Domingo es un día destinado a desaparecer, lo arrastrará inercia de su propia irrelevancia y sólo vivirán para contemplarlo aquellos que lo trasciendan. 

*

Luego se dirigió a los falsos eruditos y hombres de ciencia que permanecían en forzada solemnidad, y su voz fue un terremoto.

Cayeron los trozos de sus templos y palacios y les destruyeron a todos los herejes las cabezas; no pudieron ver la soberbia que sus cráneos contenían, embarrando el suelo que pisaran antaño desdeñosos

...


-Mejor le apagamos. Ese infomercial da miedo.


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